Tiempo de lectura: 2 minutos

Durante la crisis provocada por el COVID-19, comprobaremos un supuesto; una de las tesis de inversión que ha soportado la compra de activos inmobiliarios es el comportamiento estable de los flujos de efectivo, incluso durante los periodos de incertidumbre, y en algunos casos contra cíclico. Es posible que la crisis actual active una tendencia acelerada, en el corto y mediano plazo, hacia la renta de vivienda dada la incertidumbre para la adquisición de nuevas deudas por parte de los hogares.

Aquí comienza el reto para los dueños de inmuebles

De ser cierto, puede existir una oportunidad para inversionistas en el mercado de vivienda, sin embargo, hoy se tienen retos inmediatos por delante. Es evidente la afectación actual en el flujo de caja de los inversionistas debido a esta crisis “atípica”. La incapacidad de pago de los arrendatarios y por tanto el pago de obligaciones financieras asociadas con la inversión empiezan a generar problemas de liquidez.

Es en estos momentos en los que el inversionista tiene que acudir a sus habilidades de negociación con ambos extremos de la cadena: Arrendatarios y Entidades Financieras; y tratar de llegar acuerdos solidarios en donde todos se vean beneficiados. No olvidemos que el valor del inmueble está dado por la expectativa de generación de ingreso futuro. Lograr la continuidad en los contratos y mantener la buena relación con su Arrendatario minimiza el riesgo de vacancia actual y futuro. Los acuerdos con Arrendatarios serán base de la negociación con Entidades Financieras.

La importancia del uso de la tecnología:

Por otro lado, el inversionista tiene el reto de tecnificar su operación, hacerla más eficiente en tiempo y costo. El uso de nuevas tecnologías ya es un factor clave para la continuidad de los negocios. En el caso del sector inmobiliario ya vemos a los grandes fondos y entidades financieras volcar su atención a aplicaciones móviles y herramientas que facilitan su administración y generación de ingreso. Es tiempo para que los dueños de inmuebles en menor escala empiecen a seguir estas prácticas.

El mercado ya cuenta con herramientas para la administración de inmuebles, cobros digitales, comunicación con los arrendatarios, comercialización y firma de contratos. Incluso, algunas brindan la posibilidad de analizar el mercado antes de invertir.

El 34% de los hogares en Colombia vive en la modalidad de arriendo. Los inversionistas que tienen la mayor parte de la oferta son negocios familiares o dueños individuales que le apuntan a la valoración de su inmueble y preservación del patrimonio.

En este mercado tan competido, la ventaja para la generación de ingreso durante la vida del inmueble la tendrá quien sea más eficiente, ya sea en lo comercial o lo administrativo y el que tenga mejor información de mercado.

Christian Ruiz

christianruizcamacho@gmail.com

1 comentario

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *